Aquellos profesionales que nos dedicamos a la clínica con adolescentes, nos encontramos habituados a trabajar con la familia del sujeto por el que nos consultan. En este sentido, el dispositivo de trabajo individual se acompaña de una serie de entrevistas a padres que apuntarán a producir algún movimiento en relación al sufrimiento presentado, no solo en el aquel por el aquel se produce la consulta sino en torno al grupo familiar, apuntando a promover trabajos psíquicos que han quedado obstaculizados.

Ahora bien, ¿frente a qué situaciones clínicas podríamos pensar que el dispositivo individual no es el más adecuado para el trabajo terapéutico? ¿Qué objetivos podríamos pensar a la hora de poner en marcha un grupo terapéutico multifamiliar? Si consideramos necesario que en la adolescencia se produzca una salida del mundo parental ¿Por qué reunir padres e hijos en un mismo espacio de trabajo?

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